El Gobierno de Javier Milei profundizó la reforma del sistema registral automotor con nuevos cierres, unificaciones y herramientas digitales, aunque el proyecto de reemplazar la estructura tradicional por un esquema completamente remoto todavía no se concretó. La reciente Resolución 411/2026 volvió a poner el proceso en el centro de la escena.
La transformación comenzó con la llegada de Milei a la Casa Rosada y tuvo como objetivo reducir la estructura de Registros del Automotor, digitalizar los trámites y disminuir los costos para los usuarios. Sin embargo, la magnitud del sistema heredado y la persistencia de expedientes físicos hicieron que el proceso avanzara más lentamente de lo previsto.
La nueva normativa publicada el 31 de agosto dispuso 14 nuevas supresiones y el cierre operativo de otras 13 oficinas, además de avanzar con una reorganización que contempla la unificación de registros.
Estas son las principales claves para entender en qué punto se encuentra la reforma.
1. Una promesa de campaña que comenzó con el DNU 70/2023
La reforma tuvo como punto de partida el DNU 70/2023, que modificó el Régimen Jurídico del Automotor y habilitó que determinadas inscripciones y anotaciones pudieran realizarse directamente ante la Dirección Nacional de los Registros Nacionales de la Propiedad del Automotor y de Créditos Prendarios (DNRPA).
El objetivo oficial fue avanzar hacia un sistema remoto, accesible y estandarizado, con menor dependencia de las oficinas físicas.
2. Un sistema con más de 1.500 registros
El Gobierno recibió una estructura de gran magnitud. A fines de 2023 funcionaban 1.557 registros de la propiedad automotor, distribuidos en todo el país y organizados sobre una lógica territorial.
La red contaba con sedes físicas, personal, expedientes en papel y procedimientos vinculados al domicilio o radicación de los vehículos, por lo que su transformación requería una reorganización de gran escala.
3. El registro 100% digital no llegó en el plazo previsto
El plan inicial contemplaba que para el 2 de mayo de 2024 existiera una alternativa completamente digital para realizar los trámites. Sin embargo, ese plazo se cumplió sin que se implementara el sistema integral previsto.
La demora evidenció que la transformación requería resolver cuestiones técnicas y documentales que excedían la simple digitalización de formularios.
4. El papel se convirtió en uno de los principales obstáculos
Uno de los mayores desafíos fue migrar los antecedentes físicos de los vehículos a sistemas digitales. Hacia fines de 2024, fuentes oficiales estimaban que al menos 30% de los expedientes continuaban exclusivamente en papel.
La digitalización histórica se volvió indispensable para reducir el peso de los archivos físicos y avanzar hacia un sistema verdaderamente remoto.
En 2026, la DNRPA continuó tomando medidas para centralizar documentación histórica, incluso mediante el traslado de legajos sin movimientos durante 15 años.
5. Los cierres avanzaron antes que la digitalización total
Mientras el registro remoto integral todavía estaba en desarrollo, el Gobierno sí avanzó con la reducción de la estructura física.
La Resolución 209/2024 inició formalmente una etapa de supresiones que alcanzó a 136 registros. En enero de 2025, la Resolución 19/2025 sumó otros 155.
Con las 14 nuevas supresiones establecidas por la Resolución 411/2026, el Gobierno acumula 305 supresiones dispuestas por norma desde el inicio de la reforma.
6. Supresión, cierre y unificación no significan lo mismo
Una de las cuestiones centrales para entender el proceso es que la supresión de un registro no implica necesariamente su cierre operativo inmediato.
La Resolución 411/2026 diferenció entre las nuevas supresiones y el cierre operativo de 13 oficinas cuya eliminación ya había sido definida anteriormente. Además, estableció una reorganización que permitirá reducir 368 registros mediante unificaciones bajo una misma conducción.
Esto explica por qué la cantidad de registros efectivamente cerrados no puede equipararse directamente con el número total de supresiones dispuestas.
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7. Se eliminó la lógica territorial rígida
Otra de las modificaciones relevantes fue la eliminación de los polígonos territoriales mediante la Resolución 272/2024.
El cambio permitió avanzar hacia una jurisdicción única a nivel nacional y habilitó a los usuarios a elegir el registro seccional donde realizar determinados trámites.
La medida modificó una de las características históricas del sistema, que vinculaba las operaciones con una oficina determinada según el domicilio o la radicación del vehículo.
8. Aparecieron el legajo y el certificado digitales
La Resolución 272/2024 también creó herramientas como el Legajo Digital Único (LDU) y el Certificado Digital Automotor (CDA).
El objetivo fue trasladar progresivamente las actuaciones a un entorno digital y reducir la dependencia del tradicional Legajo B en papel. Sin embargo, la documentación física no desapareció de manera inmediata y continuó formando parte de la operatoria durante la transición.
9. La digitalización avanzó por etapas
La transformación tecnológica no alcanzó simultáneamente a todos los trámites. Uno de los primeros avances concretos se produjo con las inscripciones iniciales de vehículos 0 kilómetro, que comenzaron a incorporar la posibilidad de gestión remota mediante el Registro Único Virtual (RUV).
Posteriormente se desarrollaron herramientas como el Registro Único Nacional del Automotor (RUNA) y se ampliaron las posibilidades de tramitación digital para personas jurídicas.
El proceso, por lo tanto, avanzó por etapas y todavía no reemplazó completamente la operatoria presencial tradicional.
10. También bajaron los costos, pero la reforma continúa
La reducción de los costos fue otro de los objetivos centrales del Gobierno. En 2024 se establecieron rebajas de aranceles y se llevó al 1% del valor del vehículo el arancel para determinadas inscripciones iniciales y transferencias.
A esto se sumaron reducciones adicionales para operaciones realizadas mediante herramientas digitales.
Sin embargo, a mediados de 2026 el Gobierno lanzó un nuevo Plan Nacional de Digitalización y Reorganización Integral del Sistema Registral Automotor, una señal de que la transformación todavía se encuentra en desarrollo.
Un proceso todavía abierto
A dos años y medio del inicio de la gestión de Milei, la reforma produjo cambios importantes en la estructura del sistema: hubo supresiones de registros, unificaciones, modificaciones en la lógica territorial, reducción de aranceles y avances en la digitalización.
Pero la promesa inicial de reemplazar la red de oficinas por un sistema completamente digital y remoto todavía no se concretó en su totalidad. La persistencia de expedientes físicos y la complejidad de migrar los antecedentes históricos mantienen abierta una transformación que, según las últimas medidas oficiales, continuará durante los próximos meses.
La Resolución 411/2026 confirma que el Gobierno mantiene el rumbo hacia un sistema más centralizado y digital, aunque el cierre definitivo de los Registros del Automotor, tal como fue planteado originalmente, todavía aparece como un proceso en marcha y no como una realidad consumada.
Fuente: Infobae






