La confederación europea ratificó la medida de fuerza tras el polémico proyecto de privatización comercial. Los dirigentes del Viejo Continente aseguraron que se perdió la confianza en la conducción de la FIFA a pocos meses de las elecciones presidenciales.
La crisis política en el fútbol mundial sumó un capítulo de máxima tensión que amenaza con paralizar las próximas competencias internacionales. Los dirigentes de la UEFA ratificaron que mantendrán el boicot contra la FIFA y que no participarán de ninguna Copa del Mundo, a pesar de que la entidad con sede en Suiza decidió retirar el polémico proyecto del FIFA Forward Enterprise (FFE) que buscaba privatizar activos comerciales del torneo.
El conflicto escaló luego de que la FIFA publicara un descargo en el que admitió errores pero, al mismo tiempo, lanzó una advertencia hacia los sectores opositores. La respuesta de la UEFA no se hizo esperar y llegó a través de un duro comunicado donde ratificó su postura: “Las federaciones afiliadas a la UEFA fueron muy claras en cuanto a las condiciones vinculadas a la no participación en las competiciones de la FIFA”. Según explicaron los directivos europeos, las exigencias incluían dar de baja las propuestas de privatización y garantizar que nunca más se intente desfigurar el fútbol, algo que consideran incumplido.
Los representantes europeos apuntaron de lleno contra la figura del actual mandatario de la Casa Madre del fútbol y fueron tajantes sobre la relación actual: “La UEFA dejó muy claro en su comunicado del sábado que ha perdido la confianza en la presidencia de Gianni Infantino. Esa postura se mantiene”. Además, relativizaron el supuesto respaldo interno que recibió el dirigente suizo en la última reunión de emergencia en Rabat, al señalar que “el anuncio de ayer de que algunas personas empleadas por el presidente de la FIFA (y cuyas carreras dependen de su favor) están de acuerdo con él no cambia nada”.
Las elecciones en la mira y el rol de Conmebol
El conflicto estalló en un momento sensible del calendario institucional, ya que restan pocos meses para el cierre de candidaturas presidenciales de la FIFA, pautado para el próximo 18 de noviembre. En este escenario de incertidumbre, las miradas se posan sobre el Mundial Sub 20 femenino de Polonia, programado para comenzar en septiembre, donde seis selecciones europeas corren el riesgo de no presentarse si la UEFA mantiene la medida de fuerza.
Por su parte, los dirigentes de la Conmebol decidieron intervenir en el conflicto con un llamado al diálogo, aunque no ocultaron su malestar con el manejo de la conducción central de la FIFA. Desde la confederación sudamericana expresaron de manera unánime su “preocupación por las reiteradas acciones unilaterales adoptadas sin recurrir al diálogo ni a los mecanismos institucionales previstos”.
Los directivos de la región, que tienen bajo su órbita a potencias como Argentina, Brasil y Uruguay, marcaron la necesidad de respetar las normas del organismo para superar la crisis. El bloque sudamericano remarcó que el futuro de la entidad que rige el fútbol global “sólo puede construirse sobre la base del respeto a la institucionalidad, a la gobernanza y a los procedimientos democráticos que representan a las 211 Asociaciones Miembro de la FIFA”.






