Con 270 empleos directos y 140 productores vinculados, COFRA sostiene una cadena productiva que tiene a Misiones como su principal mercado: el 80% de su producción se comercializa en la provincia. Su presidente, Ricardo Saraceni, destacó las inversiones para mejorar la eficiencia y advirtió sobre las dificultades para competir con la carne que llega desde Brasil.
El crecimiento del consumo de carne de cerdo abre oportunidades para la producción misionera, aunque el sector enfrenta un escenario exigente: necesita mejorar sus resultados, sostener el empleo y competir con productos importados a precios considerablemente inferiores. Así lo explicó el licenciado Ricardo Saraceni, presidente de COFRA, durante una entrevista en el programa En Medio de Todo.
La cooperativa emplea actualmente a 270 personas de manera directa y trabaja con 140 productores, una estructura que vincula a más de 400 personas, además del movimiento económico generado por las distintas etapas de producción, industrialización y comercialización.
Misiones concentra la mayor parte de sus ventas. Según detalló Saraceni, el 80% de la producción que sale de la industria se comercializa dentro de la provincia, mientras que el 20% restante llega a Corrientes, Chaco y Formosa.
El presidente de COFRA señaló que la cooperativa experimentó un crecimiento importante en los últimos años, pero debió adaptar su funcionamiento a los cambios macroeconómicos. El desafío consistió en mejorar la eficiencia después de atravesar un período de fuerte inflación que dificultaba la planificación.
“Veníamos de un proceso inflacionario galopante que no sabíamos a dónde íbamos a terminar”, recordó Saraceni. En ese contexto, explicó que durante los últimos años trabajaron para mejorar el rendimiento de la producción y responder a una situación económica distinta.
Una inversión en genética para mejorar los resultados
Uno de los cambios centrales fue la renovación de la genética de los animales, realizada con recursos propios. Saraceni explicó que el esquema anterior había dejado de ofrecer los resultados necesarios y correspondía a una genética que ya desapareció del mercado.
“No podíamos seguir con una genética que no tenía resultados”, afirmó ante la consulta sobre las razones económicas que impulsaron esa decisión.
La mejora se refleja en el peso de los animales que llegan a la industria. Antes, los productores entregaban cerdos de 100 kilos o menos; actualmente, superan los 120 kilos. Ese cambio forma parte de la estrategia para aumentar la eficiencia y fortalecer la producción.
El consumo de carne de cerdo se duplicó en diez años
Saraceni también destacó el avance de la carne porcina en la alimentación de los argentinos. Según los datos que mencionó, el consumo pasó de aproximadamente 10 kilos por habitante al año a entre 20 y 21 kilos en una década.
El dirigente consideró que esa demanda puede seguir creciendo, especialmente por los precios de la carne vacuna. En ese contexto, indicó que COFRA también aumenta su producción y busca procesar un mayor volumen.
“Nosotros también estamos creciendo en producción. Estamos tratando de procesar más”, expresó Saraceni al describir las perspectivas de la cooperativa.
Sin embargo, advirtió que el crecimiento del consumo no resuelve por sí solo las dificultades económicas del sector.
La competencia con Brasil condiciona los precios
Uno de los principales problemas señalados fue la presión de la carne importada, fundamentalmente desde Brasil. Según sostuvo, el volumen que llega desde el exterior equivale a entre un 7% y un 8% de la producción global y condiciona la posibilidad de actualizar los precios locales.
Saraceni afirmó que los productos brasileños ingresan a valores equivalentes a aproximadamente la mitad de lo que cuesta producir localmente, una diferencia que dificulta la competencia para quienes sostienen la actividad en el país.
El presidente de COFRA reconoció que durante el segundo semestre hubo una mejora, aunque aclaró que todavía resulta insuficiente. Su preocupación pasa por recuperar los precios en términos reales y sostener la estructura productiva.
Un reclamo de controles frente al contrabando
Además del impacto de las importaciones, Saraceni reclamó una intervención de los organismos competentes frente al contrabando de carne porcina.
“Nosotros asumimos la responsabilidad que nos compete para sostener estos 270 empleos y 140 productores. Pero no nos podemos hacer cargo del contrabando”, planteó el presidente de COFRA. Señaló que esa tarea corresponde a las autoridades nacionales, provinciales y municipales.
El reclamo también incluyó una preocupación por la salud de los consumidores y las condiciones en que se comercializan los alimentos que ingresan irregularmente.
“Si no es por nosotros, yo digo por la salud de la gente, controlemos las cosas que vienen y se venden en cualquier kiosco”, pidió Saraceni al insistir en la necesidad de fiscalización.
COFRA enfrenta así el desafío de aprovechar una demanda creciente de carne porcina y sostener una cadena que reúne a cientos de trabajadores y productores. La inversión en genética y la mejora de la eficiencia forman parte de su respuesta, mientras su presidente reclama controles efectivos para acompañar el esfuerzo de la producción local.






