Flybondi recalcula en Misiones: despidos en Posadas e Iguazú profundizan las dudas sobre su continuidad

Flybondi comenzó a desvincular trabajadores en los aeropuertos de Posadas y Puerto Iguazú, una señal que profundiza la incertidumbre sobre la continuidad de la low cost en las dos principales terminales aéreas de Misiones. Los despidos se producen, además, en medio de una fuerte crisis operativa y financiera que durante 2026 acumuló cancelaciones, demoras, reducción de flota, reclamos judiciales y pérdida de participación en el mercado.

En Posadas, las desvinculaciones alcanzaron principalmente al denominado equipo de tráfico, encargado de la atención de pasajeros en mostradores, realización del check-in, control de documentación y asistencia previa al embarque. El sector estaría integrado por seis o siete trabajadores y una empleada ya había sido despedida semanas atrás. En las últimas horas, la medida se habría extendido al resto del equipo. Posteriormente comenzaron a conocerse desvinculaciones también en Puerto Iguazú.

Por el momento, los trabajadores de rampa continuarían prestando servicios. Son los operarios que trabajan sobre pista, manipulan equipajes y utilizan los equipos de asistencia terrestre. Sin embargo, tampoco habría certezas respecto de la continuidad de ese personal mientras se define qué sucederá con los bienes y servicios que Flybondi mantiene dentro de ambas terminales.

El movimiento laboral cobra una dimensión mayor porque llega apenas después de que comenzaran a circular versiones sobre una posible salida de Flybondi de Posadas y Puerto Iguazú. La eventual retirada todavía no fue confirmada oficialmente por la empresa.

Pero la situación de Misiones no aparece aislada. Flybondi atraviesa uno de los períodos más críticos desde el comienzo de sus operaciones en el país. Un relevamiento publicado por Chequeado indicó que durante agosto la compañía canceló el 80,5% de sus vuelos programados. Traducido a una dimensión fácilmente comprensible: solamente logró concretar 2 de cada 10 viajes previstos.

El deterioro se observa también cuando se amplía la mirada a todo 2026. Flybondi programó 10.800 vuelos en lo que va del año y canceló 2.434, lo que representa una tasa de cancelaciones del 22,8%.

A las cancelaciones se suman las demoras. Otro relevamiento había registrado que apenas el 26,6% de los vuelos de Flybondi salió en horario, mientras que el 20% sufrió retrasos superiores a una hora. En ese período, la demora promedio llegó a 131 minutos.

La crisis también golpeó directamente a la estructura operativa. La compañía pasó de disponer de un promedio cercano a 19 aeronaves activas por día en enero a operar con apenas tres en algunas semanas de 2026, en paralelo con una fuerte reducción de vuelos.

El escenario se completa con dificultades financieras y judiciales. La Justicia dispuso el embargo de cuentas de la compañía a pedido de ARCA por una deuda tributaria superior a los $1.400 millones y la empresa enfrenta además pedidos de quiebra promovidos por proveedores. En paralelo, desde el cambio de control empresario se produjeron más de 700 desvinculaciones.

Así, los despidos conocidos ahora en Posadas y Puerto Iguazú dejan de ser solamente un conflicto laboral local para convertirse en una nueva señal dentro de una crisis de alcance nacional.

Flybondi recalcula. Lo hace después de meses de cancelaciones y reprogramaciones, con una flota sensiblemente reducida y dificultades financieras. En Misiones, ese proceso ya tiene nombres concretos: trabajadores que comenzaron a recibir sus cartas documento y dos aeropuertos que esperan saber si la compañía continuará volando.

La pregunta ya no pasa solamente por cuándo saldrá el próximo avión. Ahora también es hasta cuándo seguirá Flybondi operando en Misiones.

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