El empresario yerbatero señaló que la menor oferta de hoja verde no se traduce en una recuperación de los valores que recibe el productor y puso el foco en las facultades que perdió el INYM desde el DNU 70/23. También estimó que la zafra 2026 finalizará con una caída de entre 15% y 20%.
El cierre de la zafra yerbatera 2026 volvió a poner en debate el funcionamiento del mercado y el rol del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM). El empresario Renzo Klimiuk cuestionó los efectos de la desregulación y planteó que el comportamiento actual de los precios no responde a la lógica esperada de oferta y demanda, ya que la producción disminuyó sin que esto se traduzca en una mejora para los productores.
“Ahora se ve el descuido del INYM: hoy vemos que el resultado de la oferta y la demanda no es tan así, porque estamos con menos producción y los precios no suben”, sostuvo Klimiuk. La definición apunta al escenario que atraviesa la cadena desde la reducción de las facultades regulatorias del organismo tras la entrada en vigencia del DNU 70/23.
El titular de Klimiuk Infusiones señaló que los productores reciben actualmente alrededor de $250 por kilo de hoja verde, un valor que, según explicó, representa aproximadamente la mitad de los costos de producción. A esto se suman plazos de pago extensos, que profundizan las dificultades financieras de quienes sostienen la actividad primaria.
Para el empresario, el contexto de precios deprimidos forma parte de un escenario más amplio que también impactó sobre el volumen de cosecha. Estimó que la zafra gruesa de este año finalizará con una merma de entre 15% y 20%, con una producción cercana a los 750 millones de kilos de hoja verde.
“Veníamos de 800 y 900 millones y llegamos a tener un récord de casi mil millones de kilos de hoja verde en 2024. Después bajamos y este año va a andar en unos 750 millones”, detalló Klimiuk al comparar los niveles actuales con los registrados en campañas anteriores.
La caída no responde, según explicó, a un único factor. El empresario mencionó las condiciones climáticas, los bajos valores pagados al productor y las dificultades para conseguir trabajadores durante la cosecha. En ese sentido, señaló que muchos tareferos optaron por trasladarse a Brasil ante la falta de mejores oportunidades laborales en la zona.

“Estamos finalizando la zafra 2026. Fue un año muy golpeado por la cuestión de precios deprimidos al productor, básicamente, y de producción en general”, sostuvo al realizar un balance de la campaña.
Los registros de procesamiento también reflejan una disminución en el ingreso de hoja verde. Entre enero y junio de 2026 se procesaron 417,5 millones de kilos, una cifra inferior a la registrada durante el mismo período de 2024.
El escenario vuelve a poner en el centro de la discusión al INYM y las herramientas con las que cuenta para intervenir en la cadena. Desde el DNU 70/23, el organismo quedó limitado en sus facultades regulatorias, entre ellas las vinculadas a la fijación de precios mínimos para la hoja verde y la yerba canchada.
En ese marco, Klimiuk sostuvo que la situación actual permite observar una particularidad del mercado yerbatero: aun con una menor disponibilidad de materia prima, los valores pagados en el primer eslabón de la cadena continúan deprimidos. Para el empresario, esto evidencia las dificultades que atraviesa el sector bajo el esquema de desregulación vigente.






